
¿Adicción al móvil en adolescentes? El móvil no siempre es el problema
Cada vez escuchamos más hablar de adicción al móvil en adolescentes. En consulta, efectivamente, han aumentado los casos, pero no siempre estamos ante una adicción como tal. Lo que sí es evidente es que muchos jóvenes tienen una relación poco regulada con la tecnología.
Cuando el móvil se convierte en una forma de gestionar emociones
El gran cambio es que el móvil ha pasado de ser una herramienta a convertirse en una forma de gestionar emociones. Lo usan para no aburrirse, para distraerse cuando están mal o para evitar sentirse solos. Y esto no ocurre en el vacío: el acceso es cada vez más temprano, la presión social es constante y, además, los adultos tampoco hemos aprendido a usarlo bien. Difícil enseñar algo que no sabemos gestionar.
A menudo el foco se pone en el tiempo de uso, pero la clave está en otra parte. Sabemos que empieza a ser problemático cuando hay pérdida de control, interfiere en la vida diaria o aparece una dependencia emocional. Sobre todo, cuando no tener el móvil genera irritabilidad, ansiedad o sensación de vacío.
Por qué les cuesta tanto desconectarse del móvil
Tampoco es casualidad que les cueste soltarlo. Las aplicaciones están diseñadas para captar la atención. Funcionan con lo que en psicología llamamos refuerzo intermitente, muy parecido a una tragaperras: no siempre aparece algo interesante, pero cuando lo hace —un like, un mensaje— genera una recompensa que empuja a seguir. Ese “un rato más” no es falta de voluntad, es diseño.
Cómo ayudar a los adolescentes a hacer un uso saludable de la tecnología
Entonces, ¿qué hacemos? Prohibir no suele funcionar. Es más útil educar en el uso: retrasar la entrega del primer móvil, poner normas claras en casa y, sobre todo, revisar el modelo adulto.
También es fundamental ofrecer alternativas reales de ocio y acompañar emocionalmente. Muchos jóvenes no saben qué hacer sin el móvil. El objetivo no es eliminar la tecnología, sino enseñar a convivir con ella de forma saludable.
“Los adolescentes aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice”.
Porque muchas veces el problema no es el móvil, sino lo que están intentando gestionar a través de él. Y ahí es donde realmente debemos mirar.
Leticia Ballesteros – Clínica Self
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ADOLESCENCIA, REDES SOCIALES Y BIENESTAR: UN EQUILIBRIO NECESARIO
Como psicóloga y tras años de experiencia trabajando con adolescentes, me gustaría abordar un tema que nos concierne a todos en esta era digital: la influencia de las redes sociales en la salud mental y los trastornos de alimentación entre los jóvenes.
La adolescencia es un viaje emocionante pero también desafiante, donde los jóvenes exploran su identidad y se enfrentan a presiones externas e internas. En este contexto, las redes sociales se han convertido en una herramienta presente que moldea la forma en que los adolescentes perciben el mundo y a sí mismos.
Plataformas como Instagram, TikTok o Youtube ofrecen una ventana a vidas aparentemente perfectas, filtradas y editadas para destacar solo lo mejor. Sin embargo, detrás de esas imágenes retocadas y estilos de vida envidiables, se esconde una realidad compleja. Los adolescentes pueden sentir la presión abrumadora de alcanzar estándares irreales de belleza y perfección, lo que puede desencadenar trastornos de alimentación como la anorexia, la bulimia y la ortorexia.
Es crucial entender que las redes sociales no son el enemigo, pero sí pueden desempeñar un papel significativo en la forma en que los adolescentes perciben sus cuerpos y su valor personal. Como adultos responsables, es nuestro deber fomentar un uso saludable de la tecnología y promover la autoestima y la aceptación del cuerpo en nuestros jóvenes.
Fomentar una comunicación abierta y comprensiva en el hogar, educar sobre los peligros de la comparación constante en línea y promover un estilo de vida equilibrado que incluya una relación saludable con la comida y el ejercicio son pasos fundamentales para proteger el bienestar emocional de nuestros adolescentes.
En resumen, las redes sociales pueden ser una herramienta poderosa para conectar a los jóvenes y fomentar la creatividad, pero también pueden ser un terreno fértil para la inseguridad y los trastornos de alimentación. Como comunidad, debemos trabajar juntos para encontrar un equilibrio saludable y apoyar a nuestros jóvenes en su viaje hacia la autoaceptación y el bienestar emocional.
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LA VUELTA A LA RUTINA EN SEPTIEMBRE: CONSEJOS PARA HACER EL PROCESO MÁS LLEVADERO
Septiembre ya está aquí, con él, la vuelta a la rutina, y aunque esperamos que lo estéis llevando genial, os dejamos un artículo que puede ser muy útil para las personas a las que se les está haciendo cuesta arriba.
Después de unas merecidas vacaciones, muchas personas experimentan una montaña rusa de emociones al retomar el trabajo y las responsabilidades diarias. Es completamente normal que este proceso cueste un poco, especialmente si hay niños en casa.
Sin embargo, la vuelta a la rutina también puede ser una excelente oportunidad para replantear hábitos y lograr un equilibrio saludable entre las obligaciones y el tiempo personal.
A continuación, te ofrecemos 5 pautas clave que te ayudarán a hacer esta transición más llevadera:
1. No te exijas demasiado desde el primer día
Es natural sentirse desorientado en los primeros días. No intentes hacer todo de golpe. Lo ideal es priorizar las tareas más importantes o urgentes y, poco a poco, recuperar el ritmo habitual.
2. Mantén parte del espíritu vacacional
Aunque ya no estés en la playa o en la montaña, puedes mantener actividades que te relajaron durante las vacaciones. Si disfrutaste leyendo o paseando, incorpora esos momentos a tu día a día. Esto te permitirá llevar contigo esa sensación de bienestar y calma incluso en medio de la rutina.
3. Establece rutinas saludables
La vuelta a la rutina es un buen momento para adoptar hábitos saludables. Organiza tu tiempo para incluir ejercicio físico, una alimentación equilibrada y un descanso adecuado. Estos tres pilares son clave para mejorar tu bienestar.
4. Dedica tiempo a ti mismo
No olvides que tu bienestar personal es tan importante como tus responsabilidades. Reserva tiempo para ti, aunque solo sea unos minutos al día. Practicar meditación, salir a caminar o simplemente desconectar de las pantallas puede ayudarte a relajarte y recargar energías.
5. Sé paciente contigo mismo
La adaptación a la rutina puede llevar tiempo. Es normal sentir frustración si no te sientes al 100% desde el primer día. Sé amable contigo mismo y ajusta poco a poco tu rutina hasta encontrar el equilibrio que te haga sentir bien y satisfecho con tu día a día.
La clave está en la planificación y el autocuidado
La vuelta a la rutina no tiene que ser estresante. Con una planificación adecuada y prácticas de autocuidado, puedes hacer de esta transición un proceso positivo. Tómate tu tiempo, sé paciente y cuídate.
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